Quisiera tener la lucidez de aquel momento en que los hechos se presentaron frente a mí, como un abanico, como piezas de un engranaje. Fue hace unas semanas que retomé mi gran pasión, la orfebrería.
No es casual que hoy pueda hacer este análisis de los procesos que he experimentado, hoy entiendo que es justamente el tiempo que dedico a hacer joyas el que me hace avanzar con pasos gigantes en este camino, la introspección vista como una excursión o un viaje interno, lleno de laberintos que se conectan sutilmente y que se muestran cuando aprendo a ver con el corazón, cuando dejo de intentar explicar las cosas a través de la lógica.
He visto las joyas que hice hace cuatro años atrás, he visto como reflejaban mi estado interno de entonces, he podido revisar los pasos que seguí para llegar a sentir que una u otra pieza estaban listos, recuerdo la ansiedad del momento…Ansiedad que me llevó a saltarme pasos, a dejar de limar, lijar o pulir.
Soy fuego, soy metal, soy la unión de ambos y me fundo en los espacios que habito. Me gusta esta sensación de saberme aprehendiendo, dejándome querer por esta vida llena de inmensas posibilidades.
Hoy no me considero del todo rehabilitada de la ansiedad, sin embargo me permito disfrutar paso a paso, todas las partes del proceso necesario para la elaboración de una pieza, también es cierto que me exijo menos y es justamente eso lo que me permite fluir. El hecho de liberarme de las expectativas en relación a mi misma es permitirme ser feliz, es mirarme con bondad y gratitud la persona que soy, la vida que vivo, la vida que elijo vivir.
Hoy puedo ver como las cosas que he vivido han sido mi propia opción, hoy puedo ver que cada día y de manera casi imperceptible que los hechos se van sucediendo como actos de magia
Hoy me siento al fin yo misma, hoy me siento conectada al universo, hoy me siento infinita.
No estoy de acuerdo contigo... Creo que estás manejando muy bien la ansiedad :-)
Hmmm respecto de la ansiedad también creo que ahora la manejo yo y no al revés.
SAludos